martes, 15 de mayo de 2012

martes 15 de mayo

"Hoy la jefatura de estudios se va a portar bien; hoy va a ser buen@, ¿no?"
A esta pregunta irónica de una alumna sólo pude responder con una sonrisa y otra pregunta del mismo tono: ¿Por qué?
¡Hoy venía la INSPECCIÓN!.

Pero antes ocurrió algo:
A primerísima hora ya estaba el equipo directivo al completo tratando de marcar la disciplina de la jornada: "¡mucho silencio en los pasillos y los cambios rapiditos! ¿de acuerdo?" (¡A sus órdenes!).
Metí a los pocos alumnos de mi clase dentro y salí a esperar la llegada de algún rezagado que pudiera venir en el autobús escolar. A escasos dos metros de donde me encontraba un alumno que iba a su clase le increpa algo a otro y éste se lanza a por el primero. Es curioso que ahora esa escena la recuerdo muy lenta....¡hasta que se agarraron!, luego todo fue muy rápido: se unieron como lapas; me costó encontrar un hueco donde meter la mano y poder separarlos. Cuando lo conseguí, el que tenía agarrado me pedía (como siempre) que lo soltara que no sé qué le iba a hacer al otro...¡y apareció la jefatura!:
- ¡A VER QUÉ PASA AQUÍ! ¡Vosotros dos (a los alumnos) venid conmigo!, y tú (ahora se refería a mi) ya me explicarás lo que ha pasado, que no me canso de repetir que no se puede llegar tarde a clase! Ya salí salpicado sin buscarlo. Los alumnos (uno de ellos con una brecha) tardaron escasos veinte minutos en ser expulsados
Un manotazo sí me llevé en el cuello; heridas de guerra, que luego se quejan los alumnos de mi falta de implicación en las peleas. También alguna risa de mi compañera de departamento: "parecía que estabas en el Pressing Catch"

 Como otras veces, al final la inspección no se presentó



jueves, 10 de mayo de 2012

10 de mayo

La guardia de hoy me ha dado un punto nostálgico; quizá un inconsciente bálsamo que me ha llevado a la niñez, cuando todos hemos tratado de parar un arroyo de agua con el pie en un día de lluvia. Al final se desbordaba por todos lados y te empapabas  los calcetines. Con las "catiuscas" no te mojabas, pero tampoco conseguías lo que buscabas

Hoy, no llevábamos más de diez minutos de guardia cuando se produjo una repentina "inundación" de alumnos saliendo de sus aulas:
- "Me voy porque a esta maestra no la aguanto..."
(Como ha salido de clase dando un portazo, imagino que ha entusiasmado a otro que sale unos segundos después, dando el mismo portazo)
- "¿Y a ti qué te pasa?" (pregunta mi compañera)
- "Que la maestra se ha "emparanoyao" y dice que va a llamar a mi casa...."
De otra clase sale otro alumno (hoy han sido todo chicos) que dice que se agobia porque tienen la clase hecha una guarrería (su clase) y no echan la culpa a los culpables ahora "que él no ha hecho ná". Le acompaña su amigo de parranda, quejándose de lo mismo. El profesor del aula trata de seguirlos pero se oye mucha bulla dentro de clase y le decimos que nos encargamos nosotros.
Ya van cuatro
Decidimos ir a por la llave del aula de expulsados. Un poquito antes o después, de la primera aula sale otro más, quejándose de "la maestra loca, que le ha dao por poner partes a toos"
De una tercera aula ha salido otro mozo cinco minutos "p´a relajarme un poco. ¡Y no me haga entrar maestro, que la armo!"

He de admitir que fue un "torrente" de comienzo y no sé muy bien cómo, las cosas se fueron calmando (no siempre ocurre así; quizá fue la sonrisa floja que me entró ante la avalancha) y unos subieron al aula de expulsados, otros volvieron a clase al cabo de un rato y con dos más me quedé sentadito en la escalera, hablando... de sus cosas; nada que ver con la lluvia o los charcos.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Miércoles 9 de mayo

Al acabar la jornada he visto a algún compañero extenuado.
Sin notables casos a que reseñar, ha sido un constante desgaste de pequeños retos, creo que en todas las clases y a casi todas las horas.

Y si lo pienso dos veces, creo que también mi percepción ha cambiado; la supervivencia me impone la impasibilidad. Por ejemplo, como ocurrió la semana pasada, las peleas ya no me alteran.; dos, tres por día de media, te aguzan la vista para determinar:
- Si empiezan de broma y se quedan ahí
- Si empiezan de broma y se tornan serias
- Si no hay bromas
Da igual la gravedad, en todas tienes que determinar el peligro del daño que se pueden hacer a ell@s, al resto de compañeros, al mobiliario, a ti mismo... ¡en cuestión de un par de segundos!. Si decides intervenir y separar el conflicto no te esperes otra cosa distinta de:
-"¡Maestro, no me reempuje que yo no respondo!"
(¡Tranquilo hombre/mujer; sólo trataba de evitar que no te sacaran un ojo!)

Otro elemento que ayuda es la relación con el equipo directivo: vamos en la misma dirección (valga la redundancia) pero en distinto sentido, así que de momento, nos evitamos; al menos yo.

Ayer vi llorando a una compañera en la sala de profesores. Los pocos que estábamos allí ya nos estábamos haciendo cruces tratando de adivinar los motivos. Además, el ver llorar a alguien mayor que yo me rompe un poco más.
Tras un par de horas, la note más calmada y me acerqué: son motivos personales que la tienen al borde del llanto. Pero siempre hay una gota que colma el vaso: los insultos que le "regalaron" los alumnos de 4º

lunes, 7 de mayo de 2012

7 de mayo

Como señalé la semana pasada, los días de descanso, según se acerca el final de curso, son tan necesarios como rompedores. Todavía nos quedan cuatro a cinco lunes; cruzaré los dedos.

Muchas voces, carreras, portazos... pero si hay que destacar algo es a la alumna del síndrome "no quiero" de quién hablé también hace unos días. He tratado de evitar el parte hasta el final, hasta que no me dejó más salida. Algo que tampoco la calmó después:

Empezó la clase hablando a voces por la ventana:
- "Chochi... espérame luego, ¿vale?"
Se ve que le respondieron con un verso libre desde el patio y ella lo completó..
- " ¡Tu puta madre!"
Se sienta, me mira y dice:
- "¡Ya está maestro, ya me siento!"
Falso; a los treinta segundos estaba de nuevo en pie porque tenía calor, porque la mesa estaba sucia, porque quería ir al baño... Se volvió a sentar y puso las piernas encima de la mesa. ¡Mi visión de la suela de sus deportivas era perfecta!. Le llamo la atención, le digo que se siente bien:
- "¿ Maestro, le molesta?
- "" (caigo en la trampa)
- "¡Pues tire de ésta! ¡Y si le sigue molestando, pues siga tirando!
Grandes risas

domingo, 6 de mayo de 2012

3 de mayo

Hoy una compañera me ha relatado un evento acontecido en mi ausencia:
Al final de una jornada en la que había faltado más de un profesor, una compañera que se encuentra sola y trata de evitar que no salga del centro un alumno, la policía que aparece y trata de ayudar a la profesora, el alumno que se pone bravo, la policía que acaba dentro del centro (cuando parece ser que sólo la dirección puede autorizarlo), la jefatura de estudios que también se pone brav@ porque es la hora de salida y no quiere que se vea "a las fuerzas del orden" dentro del instituto.... Lo acontecido tuvo más detalles, pero fueron confusos y no puedo narrarlos bien en este espacio.

Si quiero traer a colación a la compañera que me lo contó, es por ser la segunda persona (la otra es un compañero) que estaría dispuesta a volver a este centro el próximo curso; a repetir experiencia. Me resulta curioso, porque les he escuchado quejarse de cosas similares, sino peores, de las que a mí me han acontecido.

Supongo que una vacante para todo el curso, tal y como está la situación actual, es tentador. Pero yo no quiero este caramelo envenenado. Y supongo que tendrán otros motivos personales, familiares... que también estarán en las antípodas de los míos.
¿O quizá se han acostumbrado? Un peligro del que ya advertí al comienzo de este blog

miércoles, 2 de mayo de 2012

Miércoles 2 de mayo

En días como el de hoy uno no sabe si el descanso que otorga el puente compensa las condiciones en las que vuelven los alumnos; algunos de ellos, directamente se asilvestran:

La primera hora fue tranquila. Pero ya en la segunda, una alumna empezó a mostrar síntomas del síndrome "noquiero": No quiero sentarme, no quiero callarme, no quiero dejar de asomarme a la ventana, no quiero cambiarme de sitio, no quiero no ir al baño... (¿he mencionado ya el "no quiero trabajar un poco"?). Sorprendentemente no se llevó ningún parte: conseguí apaciguarla y empleó el mayor tramo de la clase en hacer dibujos.

Fue en la tercera hora donde la cosa tomó color: un/a alumn@, cuando llevábamos diez minutos de clase, le coge el móvil a otr@ alumn@. El/la otr@ se lo pide y el/la primer@ no se lo da. Se levantan y empiezan a rivalizar por el móvil medio en broma. Empiezan a empujarse medio en serio. Empiezan a darse en serio, sobre todo el/la primer@, que en un ataque de "afecto" por su compañer@, le clava un lapicero en el hombro.
Conclusión: el/la primer@ expulsado otro par de semanas y el/la otr@ al centro de salud para que le extraigan la mina del lápiz.

Me recriminó una alumna, por qué no había ayudado a separarles/as. Bueno.... sí.... quizá la próxima vez

martes, 1 de mayo de 2012

27 de abril

Hoy el día comenzó con un mal augurio: el/la profesora de matemáticas había visto en la puerta de entrada a un/una alumn@ del curso excelente que se incorporaba tras la expulsión. Junto con otros dos alumn@s del mismo curso, ya "asumid@s" tras un largo período expulsados, forman un tridente que pone a prueba la pericia en manejar recursos educativos... y en manejar el cortisol!

Pues bien: en el cambio de clase de segunda a tercera hora, veo en el hall de entrada, al/a la mencionad@ alumn@, rodead@ de personas (familiares, supongo), llorando y escuchando (o haciendo como tal) la reprimenda de la jefatura de estudios. Durante el recreo, me cuentan que ha vuelto a ser expulsad@: parece ser que, en un arrebato de alegría y regocijo sin control, al ver a la jefatura de estudios a través de la ventana de clase, se puso a gritarle insultos, jalead@ por otros compañeros de clase.

Posteriormente, la clase con el curso excelente fue bastante tranquila.
No es bueno, creo, que la suerte de un día de trabajo dependa de cosas como esta